Pensaréis que no fui capaz de volver a casa. Toda la historia se quedó cuando estaba subido en ese avión camino a Barcelona, sin posibilidad de coger el vuelo a Madrid.
El aire de incertidumbre y la frustración fueron mis compañeros de viaje durante ese vuelo, sin olvidarnos, claro está, de Maggie. Vuelvo a decir que fue una verdadera suerte que viajásemos juntos.
Pues nada, llegamos a Barcelona, allí estaba esperando un amigo de ella, que se encontró con otro bulto de equipaje algo inesperado. Poco antes, mientras esperábamos a que saliese mi maleta volví loca a mi novia y a mis padres al teléfono hasta que, por fin, consiguieron comprarme un billete de bus para esa noche hasta Madrid.
Cogimos el Cercanías hasta Barcelona Sants y luego allí el Metro. Yo me tenía que bajar en Arco del Triunfo para llegar a la estación de Barcelona Nord. La espera se hizo interminable, bocadillos de jamón aparte.
Al fin subí en el autobús y llegué a casa entre el olor a humanidad y las estrecheces del asiento. Pero valió la pena, volvía a estar en casa. Madrid de nuevo. Me estaba esperando mi padre en la estación de Avenida de América. Por fin volvía a estar entre los míos. Sólo faltaba una cosa.
Faltaba lo más importante, el motivo por el que me preocupaba no llegar a casa. Por fin la llamé. Me di una ducha y pudimos salir a dar un paseo y desayunar juntos. Un mes y medio después. Ahora sí, ya estaba en casa.
FIN.
Las vacaciones de navidad. Parte IV.
Pongamos que hablo de Madrid
Lo sé, estoy de Erasmus en Dortmund. Pero es que hoy son los carnavales en Colonia y no creo que vaya a poder ir, así que toca quedarse en casa. Tengo que estudiar y me voy a obligar a quedarme aquí y a hacer cosas de provecho cuando termine de escribir en el blog.
Hoy es un día lluvioso, oscuro, con mucho viento... Desde mi ventana veo zarandearse con violencia las hojas de los árboles y veo campo, mucho campo. Es en estos días en los que me gustaría estar en casa, en mi ciudad. Salir un rato a dar una vuelta. Me dicen que por allí hace sol, aunque haga un poco de frío.
Sólo con pasar de noche con el coche por la Gran Vía escuchando buena música ya me siento como en casa. O por qué no pasear por el parque que está cerca de mi casa, como las últimas tardes del verano antes de venir aquí.
Sé que no tengo las palabras que hacen falta para describir lo que siento por mi ciudad. Por eso, creo que no hay nada mejor que esta canción, que conozco desde que tengo uso de razón para hacerle mi homenaje particular a Madrid. La letra a continuación del vídeo.
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.
Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.
Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.
Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.
El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.
Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid.
(Cuando la muerte venga a visitarme,
no me despiertes, déjame dormir
aquí he vivido, aquí quiero quedarme
pongamos que hablo de Madrid.)
Cumpleaños en Madrid
Aunque se salga de la idea principal del blog, creo que este cumpleaños se merece un post. Cumplí veinticinco años el pasado día seis. Creo que es una edad que empieza a ser importante, en la que se tiene que empezar a tener todo mucho más que claro. Y creo que el haberme ido de Erasmus ahora ha sido lo mejor que podía hacer. Siempre recordaré que estuve de Erasmus cuando tenía esta edad.
![]() |
| H-Bahn |
El camino al aeropuerto estuvo protagonizado por la lluvia y por una niebla que cada vez hacía más difícil ver lo que había a mi alrededor. Los barrios de las afueras son un poco tristes. En ese momento me parecía que estaba en una ciudad gris y perdida en el fin del mundo, pero con la ilusión de volver a casa por un par de días.
Cuando llegué al aeropuerto más de lo mismo, a lo que había que sumar que la nieva era cada vez más espesa. Hechos los trámites oportunos por fin llegó la hora del vuelo. Todo en hora. Se nota que es Alemania.
Llegué a Barcelona y por fin podía llamar a casa sin tener que pagar un pastón. También pude hablar con ella. Todo volvía a parecer normal. Tediosa espera en el aeropuerto hasta que, cómo no, mi avión salió con retraso. Se nota que es España.
Al final fueron casi doce horas de viaje pero mereció la pena. Detrás de la puerta del aeropuerto me esperaban mis padres y mi novia. Me resultó raro de pronto volver a estar en mi ambiente, con mi gente de siempre. Cena en el Foster's casi como un viernes cualquiera.
Al día siguiente ya era mi cumpleaños. ¡Veinticinco años! No dejaba de resultarme más que una mera anécdota. Las ganas que tenía de venir eran por estar con mi familia y mis amigos. Comimos con mis padres, pasamos la tarde juntos y luego reencuentro con todos mis amigos, en el bar de siempre. Casi como cualquier otro día. Pero no, no era cualquier día. A los reencuentros había que sumarles un par de horas después de nuevo una despedida. No sé si alguna vez llegaré a acostumbrarme.
| Retrato del encuentro en La Embajada. |
El domingo fue un día de relax e intimidad y con un rato reservado para ver el Derby. Por suerte el Madrid ganó y cerró perfectamente el fin de semana de escapada. El lunes se pasó rápido, casi sin tiempo para llevarme todas las cosas que tenía previstas, pero al final todo salió bien. Volé al aeropuerto de Düsseldorf- Weeze, casi haciendo frontera con Holanda. Para volver necesité coger un bus que tardó más de una hora en llegar a Düsseldorf-Hauptbahnhof y de ahí cogí un tren directo hasta la universidad de Dortmund.
Lo mejor del viaje de vuelta es que por fin mi guitarra está aquí. Ahora podré pasar las tardes tocando las canciones de siempre aunque sea con un público nuevo. Puede que hasta componga algo nuevo.Qué rápido se ha pasado, qué intenso ha sido, hasta ha resultado un poco agotador, pero no quiero cerrar este post sin daros las gracias a todos y cada uno de vosotros por haber estado conmigo. Gracias también por los regalos, no teníais por qué haberos molestado. Y sobre todo, gracias por vuestro cariño y por haber pasado conmigo este cumpleaños tan especial.
Twitter
Facebook
RSS