Viernes por la tarde. Empieza otro fin de semana, ya queda menos para hacer una visita exprés a casa. Ver que todo está bien y volver a ponerme triste porque tengo que volver. No es que no esté bien aquí, que lo estoy, es que echo también de menos todo lo que quedó atrás.
Hoy fuimos a pasar la tarde a Dortmund ciudad, a hacer compras para la casa y algunas cosas de papelería que me hacían falta. Creo que ya os he hablado del Teddy, es un almacén gigante con artículos a un euro. Te puedes encontrar de todo. La verdad es que hay bastantes cosas de papelería interesantes.
De ahí hemos ido a otro macro-todo-a-un-euro y me he encaprichado de un reloj de pared que he visto por tres euros. La verdad es que me hacía ilusión darle un poco de vida a las paredes de la habitación, aunque he de reconocer que ya las he decorado un poco. El caso es que he llegado a "casa" y, con toda la ilusión del mundo, me he decidido a poner en marcha el reloj. Y para mi sorpresa no funciona, no da señales de vida, está como muerto.
Es una tontería porque ha sido un reloj de tres euros, pero ha sido un pequeño momento de depresión porque quería empezar a sentirme como en casa, aunque este reloj quiera recordarme que estoy aquí de paso. Solamente quería compartir esto con vosotros y desearos que paséis un buen viernes. No me olvido de vosotros.
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El reloj roto
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